La mascarilla de leche es una de las tantas recetas caseras para el cuidado del cutis que puedes preparar en tu hogar. Es una fórmula sencilla, natural y económica de mejorar la piel del rostro, pues se realiza a partir de alimentos que tienes en tu cocina, sin necesidad de gastar en cremas o tratamientos costosos.

Para prepararla tan solo necesitas leche y miel. Toma media taza de leche tibia y mézclala con dos generosas cucharadas de miel. Una vez que la mezcla adquiera consistencia, aplícala en el rostro durante unos pocos minutos y al terminar, enjuaga con agua fría.

Si aplicas esta mascarilla de leche dos veces por semana, a los pocos días notarás que la piel de tu rostro estará mucho más suave y limpia.

Para refrescar y limpiar la piel opta por esta segunda mascarilla de leche. Reúne seis trocitos de nabos, miga de pan y medio vaso de leche en la batidora. Mezcla hasta que adquiera consistencia líquida. Aplica la mezcla en tu rostro durante algunos minutos y limpia con agua fría.

Para remover las espinillas y puntos negros, remoja un trozo de pan integral en leche caliente y aplícala en el rostro durante 15 minutos. Tiene propiedades astringentes y desinfectantes.